29 abr. 2010


Mordió mi cuello
y dejó su sello
y chupo mi sangre
beso mi herida
y dijo enseguida
por siempre tuya sere
después nos fuimos
a tansilvania
lejos de la luz
a un castillo a la montaña
sin ajos y sin luz
ay de mi cuando ella se enamoró
de otro que no era yo
y me dijo asi:
“chau cariño este es el fin”

juntó su asaña y una mañana
llegó hasta mi cajon
saco la tapa y clavo su estaca
en medio de mi corazón

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